sábado, 3 de abril de 2010

De amor y de putas

y vuelven sus tacos a sonar cuando entran
y vuelve él a abrirle la puerta
y a llenarse los ojos de rush
y brillos y pelo suelto y marrón
a cargar su nariz con perfume barato
y a drogar sus soledades con ese escote siliconado
otra vez

copas, sirvió dos
cigarrillos, fumó cinco
billetes, fueron tres de de 100
orgasmos, tuvo
ella, no contó ninguno

-te amo
le soltó él
antes de abrirle otra vez la puerta

con culpa, se rió ella

-no seas pelotudo y llámame cuando quieras,
hasta ahora siguen siendo 300

Jota.

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