se acuesta ella primero,
la noche parece aún más fría que tu cerveza
y otra vez te vas a quedar conversando
con tu pálida y desabrida borrachera
sólo
antes,
te dijo ignorante,
te trató de nulo
y sin más
de la plebe enceguecida te hizo socio
antes,
te vio tan pequeño...
tan pequeño...
todavía no estas tan roto
aunque te falten algunos pedazos,
mientras del otro lado de la pared ella se durmió serena
flechas con veneno sutil fueron sus palabras
y vos
sangraste con cada disparo
y si bien una herida de punta afilada
no se quita a fuerza de tragos,
con una copa llena en la mano
puede ocurrir que ya no te importe
pasar descalzo la noche
y cicatrizando…
Jota.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Sólo podemos odiar intensamente a quien intensamente hemos amado. Sábato.
Joder... no te estás volviendo alcohólico, no? Te quiero, infeliz sangrante! Love, love, love!
Publicar un comentario