A veces imaginar lo que sucede dentro de nuestro cuerpo es casi imposible. Si fuera posible tragarnos un microscopio y observar cómo funcionan las máquinas que llevamos dentro sería mucho más fácil comprender cuando nos explican el funcionamiento del aparato digestivo, o cualquier otro. Creer que podemos tan sólo imaginar cómo se arman las redes neuronales que se encuentran en nuestro cerebro es casi imposible. Y nuestras células, o nuestros glóbulos blancos. Aquéllos que nos defienden ante el ataque de cualquier ser extraño que quiera ingresar en nuestro organismo. Si pudiéramos ver nuestro interior… ¿no comprenderíamos muchas más cosas que ahora? Sería mucho más sencillo entender por qué reaccionamos de esta manera o de aquella. Si pudiéramos ver cómo se ve nuestro corazón cuando late más fuerte… tal vez así, comprenderíamos cómo se ve el amor.
Sole Israel
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