sábado, 16 de enero de 2010

Cacerolazo

Nada mas incomodo, nada menos práctico. Las cacerolas son un viaje aparte. Es que no
existe un lugar en la casa al que podamos llamar “lugar donde se guardan las cacerolas”. Siempre están adentro del horno, apretujadas como si viajaran en el colectivo 60, metidas una en el interior de la otra cual muñequita rusa de madera. Para sacar alguna, antes deberás sacar (muy ruidosamente) otras muchas que no se van a usar en la cena.
Ellas solitas constituyen una de las grandes molestias de la vida domestica. Las cacerolas logran estresarte, es necesario que lo sepas.

Próximamente: “Los potecitos de yogur vacíos y su dudosa función en las alacenas”

No hay comentarios: