Mansa
en la vereda
la noche como un perro
se deja acariciar el lomo
mientras sigilosos y constantes
de negro y amarillo trajín
caminan los taxis buscando más vagabundos.
Buenos Aires es tierra de unos pocos a estas horas de la madrugada.
A veces me da por pensar que solo estamos ella y yo.
Alguna idea furtiva
y toda la ciudad abajo de mis pasos
sin más compañía
que la noche gigantesca.
Jota.
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3 comentarios:
Genial. Me pareció genial.
Muy bueno!!
Sin lugar a dudas... tierra de pocos a la madrugada.
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