domingo, 17 de enero de 2010

Días

Son esos días callados en donde no hay nada que decir porque el silencio que se escucha salir de tu boca es lo más hermoso que se puede oír. Y cerca tuyo hablan todos, no te molesta, los escuchás, pero a la vez, no los estás escuchando. Es como la música del lugar... las voces de todos. Hay voces tristes, alegres, nostálgicas, llenas de felicidad. Miles de voces. Y todas ellas encajan perfectamente en este día. Es el día del silencio. Es que no hay nada que decir. Nada de lo que digas cambiará nada. Escuchás. A veces atento, otras disperso. Pero estás ahí. Y no hablás. Pero estás, sos parte del paisaje, de la naturaleza. Solamente observás. Y te encanta hacerlo. En cada persona, en cada mano, en cada mirada... hay una historia. Y todos ellos te hablan. Por momentos a solas, por otros, juntos. Y sin embargo no estás. Vos no notás tu presencia, y ellos tampoco. Pero si no estuvieras no sería lo mismo. Ellos lo notarían. Vos también. Y pensás en los otros. En todos y cada uno. Los mirás, atentamente, sigilosamente, a escondidas. Y volás más allá. En blanco. Sin recuerdos. Sintiéndote ajeno a cada palabra, a cada sonido. Pero formando parte de todo y de todos. Y ellos comienzan a formar parte de vos. Unos más de cerca, otros desde lejos. Pero son, todos son y vos también sos. Siempre en el mismo estado. Y no hablás. Disimulás. Gol. Volvés por momentos sólo para aparentar que siempre estuviste ahí. Nunca más los vas a volver a ver. Y ellos a vos tampoco. Pero los querés sólo por el hecho de estar existiendo en este momento y formar parte de este lugar. A partir de ahora sus historias van a congeniar, teniendo ya algo vivido en común. Ya nada volverá a ser como antes.

Sole Israel

1 comentario:

Buk_leon dijo...

No sé; Es que no me gusta mucho la gente...